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Marismas de Santoña

El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, con más de 4.000 hectáreas de alto valor ecológico es considerado uno de los enclaves de mayor diversidad biológica de España con más de 20.000 aves de 120 especies diferentes, pequeños mamíferos y una flora singular. Entre ellas hay un buen número que procede del Norte de Europa y escogen Santoña para pasar un invierno mucho menos crudo que en sus países de origen. Primavera y otoño son las épocas de paso migratorio, por lo que es el momento idóneo para observar aves marinas. Los acantilados como la Punta El Fraile del Monte Buciero sirven de refugio para muchas de las aves que pasan por estas marismas que los utilizan como lugares de cría. La flora desarrolla en estos acantilados increíbles estrategias para adaptarse a un medio escaso en agua dulce. Entre las aves que se pueden observar en las marismas están: colimbos, somormujos, cormoranes, garzas, espátulas, gansos, patos, rálidos, limícolas, gaviotas y charranes. Un recorrido por las zonas arenosas del Parque permite la observación de la flora adaptada a la supervivencia en las duras condiciones que impone un suelo poroso e inestable así como una fauna que acude a alimentarse de moluscos, crustáceos e insectos. La mejor manera de ver las marismas es siguiendo el recorrido establecido y que discurre sobre los diques de la Marisma de Bengoa, al norte del casco urbano de Santoña y por un camino que discurre paralelo a la carretera C-629. Este itinerario, que no presenta mayor dificultad en sus 2.300 m. y que se puede recorrer en unas 2 horas, le permitirá disfrutar de todos los matices y belleza de la marisma al contar con seis paradas con paneles explicativos.

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